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01/17

Ceviche de malaguas: Pescando hacia abajo en la cadena trófica

La presión del hombre sobre los recursos hidrobiológicos, generada por la pesca, comenzó a hacerse evidente hace unos 200 años. Prueba de ello es la actual situación de varios mamíferos marinos, como las ballenas francas, categorizadas como especies en alta vulnerabilidad, o la desaparición de especies como la foca monje del caribe, declarada oficialmente extinta en el 2008. Además, se estima que el 90% de los depredadores grandes, como los tiburones y las orcas, han desaparecido de los océanos. 

Esta situación se intensificó a partir de la Segunda Guerra Mundial. Durante este período se produjo uno de los mayores avances en los sistemas de navegación de los buques de guerra. Terminado el conflicto, estas nuevas y eficaces herramientas pasaron a ser utilizadas por la flota de pesca industrial. Gracias a ello, los barcos pesqueros obtuvieron la capacidad de pescar a mayores profundidades y a distancias más lejanas de la costa, y las especies de peces que antes tenían lugares para refugiarse y poder crecer empezaron a ser capturadas fácilmente.  En la actualidad, diversos estudios estiman que sólo se necesita una flota industrial operando durante una década para reducir diez veces la biomasa de una zona no explotada. Sin embargo, al ser tan vasto y profundo, es difícil estudiar el deterioro de las complejas relaciones que se encuentran bajo el agua y su repercusión en el ecosistema marino.

A pesar de ello, el impacto del hombre puede ser observado de manera evidente: basta comparar los niveles de abundancia y diversidad de especies de varios siglos atrás con los niveles actuales para apreciar que existe una disminución significativa y preocupante en los mismos.

Esta situación fue observada y estudiada por el Dr. Daniel Pauly, mediante el análisis de los datos estadísticos relacionados a desembarques pesqueros a nivel mundial recolectados y a puestos a disposición por la Organización para la Alimentación y Agricultura (FAO) de las Naciones Unidas. Gracias a sus estudios, pudo observar que efectivamente, la cantidad peces capturados pertenecientes a especies grandes había estado disminuyendo continuamente, aumentado así la captura de peces pequeños. Este fenómeno fue nombrado por Pauly como “Fishing Down the Food Web (Pescando hacia abajo de la cadena trófica).

 El Nivel Trófico

Las relaciones tróficas del ecosistema marino son múltiples y complejas, y obedecen a una jerarquía basada en la alimentación de las especies. Una manera de ordenar estas posiciones es mediante el concepto de nivel trófico (NT).


Fig 1. Ejemplo de Niveles Tróficos en un ecosistema marino. (Tomada de Pauly, 2003)

 

El nivel trófico está recogido en una escala que va del 1 al 5. En los niveles del 3 al 5 están los animales que se encuentran más alto en la cadena alimenticia, carnívoros grandes como tiburones, lobos marinos y atunes. A su vez, en el nivel 2 están los herbívoros; peces pequeños y zooplancton. Finalmente, el nivel 1 es ocupado por las plantas marinas y el fitoplancton, los seres más pequeños y productivos.

Disminución del nivel trófico

El problema surgió en el momento en que los científicos observaron una curiosa tendencia en los desembarques: Durante los últimos 50 años, el nivel trófico promedio de los desembarques mundiales había estado disminuyendo, a razón 0.02 y 0.28 por década.

Para corroborar este fenómeno, se realizaron estudios a menor escala. Por ejemplo, a nivel del Atlántico Noroeste corroboraron que en el año 1965 el NT promedio era de 3.7,  mientras que para el año 1997 era de 2.8. De la misma manera se observó una disminución en el NT del Atlántico Noreste de 3.6 a 3.4 en el mismo período.

A pesar de ello, también se observó que en regiones como el Atlántico Sur y el Pacífico Oeste el nivel trófico promedio había sufrido un ligero aumento en contraposición a la tendencia mundial. Una posible explicación es la creación de nuevas pesquerías orientadas a capturar especies grandes que antes no eran un objetivo tradicional. Al capturar especies de mayor nivel trófico, se habría subido el promedio.

Mientras tanto, en el Pacífico Sur, el aumento de un NT de 2.3 a 2.9 es reflejo del colapso de la anchoveta (NT:2.2) en la década del 70. La sobrepesca del recurso provocó un cambio en el objetivo de la pesca industrial hacia un recurso de NT mayor, la caballa (NT: 3.3) aumentando así el nivel trófico promedio.


Figura 2: NT promedio de distintas regiones ha disminuido durante los últimos 50 años. El promedio global para agua dulce muestra un declive continuo, mientras que la tendencia general de pesca marina es complicada por la pesca de anchoveta desde 1950 y su colapso en 1970. Debido a que las anchovetas son de un bajo NT, la tendencia mostrada con la línea azul (esquina inferior derecha) muestra una curva. Si se omiten las estadísticas que incluyen las zonas donde hay pesca de anchoveta,  la tendencia mostrada con líneas negras es de disminución. (Pauly, D. and M.L. Palomares. 2005) 

 

En resumen, la reducción en el promedio de NT capturado, significaría la progresiva desaparición de las especies de mayor NT, aumentando así las capturas de especies de los niveles menores. En otras palabras, estamos pescando hacia abajo en la cadena trófica marina.

¿Qué significa esta reducción en el NT promedio de los desembarques?

Si esta tendencia no se revierte lo más pronto posible, la dieta a la que estamos acostumbrados cambiará pronto y de forma irreversible. Por debajo de un NT 3.1 (promedio actual), las opciones de peces para consumo se reducen. Lo más abundante en el siguiente NT (2.0 e inferiores) son copépodos y plancton. Es decir, muy pronto nuestra dieta será en base a medusas y plancton. Esto ya se ha empezado a observar en ciertas partes del mundo donde la pesca tradicional (tiburones, atunes y merlines) de peces está siendo reemplazada por calamares gigantes, rayas y pequeños peces, como en la corriente de Benguela localizada en África.


Figura 3: Tendencias mundiales de desembarque de la mitad del siglo pasado en adelante. Se muestra que  el aumento de desembarques de peces pequeños (pelagic fish) no permite observar la disminución de las capturas de grandes demersales (demersal fish). (Pauly, D. and M.L. Palomares. 2005) 

 

Además, el 20% de la proteína que es consumida por la población mundial proviene de recursos marinos. Este es un dato significativo, debido a que el 60% de esta población habita en países en vías de desarrollo. Un cambio en la composición de especies hacia unas menos nutritivas tendría un impacto enormemente negativo en la seguridad alimentaria de varios países.

Objeciones al fenómeno

Algunas objeciones contra este fenómeno plantean que no se tienen los valores correctos del nivel trófico de todas las especies consideradas. Debido a que muchas especies consumen alimentos de distintas posiciones, cambian de nivel durante su crecimiento o las relaciones que posee con el ambiente son múltiples. Sin embargo, es importante resaltar que el 86% de las especies marinas presentes en los desembarques mantienen una dieta constante a lo largo de su vida y por ello es posible estimar con mucha precisión su nivel trófico.  Aun más, estas especies aumentan de nivel trófico a lo largo de su vida. Es decir, para los análisis se estaría subestimando el verdadero nivel trófico y la disminución de este se estaría dando incluso de manera más pronunciada.

Otra objeción al fenómeno de Fishing Down the Food Web afirma que este es producto solamente de la selectividad de los aparejos de pesca, que ahora están diseñados para capturar especies más pequeñas, hecho que haría disminuir el promedio de NT capturado. Sin embargo, varios estudios con redes de arrastre (aparejos con una selectividad casi nula) demuestran que sin importar este factor de elección ocurre igualmente la disminución del NT.

¿Qué se puede hacer?

Dos de los principales motivos por los cuales existe una sobrepesca son el crecimiento exponencial de la población mundial y el consumo reducido de solo unas pocas especies de peces. Por ello, nosotros podemos ser parte de la solución de una manera muy sencilla: ampliando nuestro consumo de especies marinas, dejando de lado aquellas que han sido consumidas hasta el punto de sobrepesca o que ya se encuentran agotadas, y optando por aquellas otras menos conocidas o valoradas.

Para ilustrar el consumo selectivo es necesario decir que el 90% de la biomasa viviente se encuentra en el mar, pero solamente aprovechamos el 0.2% de la producción marina. Por ello, al consumir diverso y sin ejercer una presión constante sobre aquellas especies importantes para mantener el equilibrio en el ecosistema marino, le estaremos damos una oportunidad a las poblaciones de atunes, merlines, peces espada y demás de recuperarse poco  a poco.

REFERENCIAS

Konstantinos I. Stergiou con Christensen, V. Fishing Down Food Webs. Ecosystem Approaches to Fisheries: A Global Perspective. Cambridge, 2011.

Pauly, D. con Watson, R. Counting the last fish. Scientific American, 2003.

Pauly, D. Christensen, V. Froese, R con Palomares, M. Fishing Down Aquatic Food Webs. American Scientist, 2000.

Pauly, D. and M.L. Palomares. 2005. Fishing down marine food webs: it is far more pervasive than we thought. Bulletin of Marine Science 76(2): 197-211.

¿Un ceviche sin pescado? ¿Una huancaina sin papa? ¿Una parihuela sin mariscos? ¿Una vida sin Aji, Rocoto, Oyuquitos, Quinua, Choclos, Camarones, Lenguados, Cojinova o Bonito?

La base esencial de nuestra gastronomía es...

Los ácidos grasos Omega 3 y Omega 6, que enriquecen la leche, los quesos y toda clase de alimentos los podemos encontrar habitualmente en los pescados azules como las anchovetas, la caballa, el jurel y el bonito.

Estos ácidos grasos...